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Sensaciones en un viaje a través del tiempo
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Finales del siglo XV y principios del renacimiento, el noble Fadrique Enríquez de Velasco, “ un grande christianossimo caballero, prudente, devoto, sabio, de alto entendimiento, de ánimo piadoso, liberal, esforcado y señor muy principal (...) cobdicioso de saber y estudioso de diversos libros y lenguas”. Almirante de Castilla, Conde de Melgar y Módica, Vizconde de Cabrera, Bas y señor de un importante número de villas, consiguió aumentar el mayorazgo familiar con posesiones en Sicilia y Aragón, reinos entonces gobernados por su primo, el rey Fernando el Católico, gracias a su matrimonio con doña Ana, bella mujer de cuerpo y espíritu.
Fue Medina de Rioseco cabeza de su señorío, allí vivió largas temporadas y allí quiso retirarse al final de sus días; y allí, frente a su palacio, en el convento que él mismo había levantado desde los cimientos, fue enterrado en el mes de enero de 1538, bajo una losa de jaspe...
A cuatrocientos años y más de mi muerte, no temáis oírme decir ufanías o arrogancias, que nunca me tuve por engolletado, ni mi santo Francisco de Asís, padre y señor de este lugar, me lo habría resistido. Desde el vestíbulo de este templo, alzaré mi voz, sosegada y veraz, para narraros mi historia breve y la larga y preclara de mi linaje, los hechos claros y famosos que ocurrieron en nuestro señorío de Medina de Rioseco, en nuestros dominios de Sicilia o en las batallas comuneras de Villalar que tan graves pesares me dieran hasta mi bien bastada ancianía. Os contaré los lances cortesanos de mi juventud, el amor venturoso a mi dama inmortal, doña Ana de Cabrera, los trances y sutilezas traídos en la corte de mi primo don Fernando el Católico , mi embarazosa lealtad al Emperador Carlos, mi amistad con eruditos, mi afición por las letras, las artes y las armas, mis arrebatos místicos y mis arrepentimientos.
Recorred, con paso menudo y los sentidos francos, las estancias del templo y sus aposentos. Lo que vais a ver y sentir es vuestra propia historia ocurrida entre los siglos XV y XVI, y resumida, aquí y ahora, en recuperada belleza.
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